Cuidar la piel de un bebé no debería ser una duda.

Seqes nace desde una experiencia real: la búsqueda —muchas veces frustrante— de encontrar productos que realmente funcionen en la piel más delicada.

Todo partió con algo muy simple: mi hija

Mi hija tenía la piel muy sensible, y cada vez que le cambiaba el pañal veía zonas rojas, especialmente en el poto y en las piernas, incluso después de haber probado distintas cremas del mercado que prometían lo mismo pero no lograban solucionar el problema.

Busqué ayuda, hablé con dermatólogos y seguí recomendaciones, pero aun así sentía que faltaba algo, hasta que decidí dejar de buscar respuestas afuera y empezar a entender realmente qué estaba pasando.

Ahí comencé a aprender sobre química farmacéutica, ingredientes y formulación, analizando productos, comparando composiciones y descubriendo patrones que se repetían más de lo que esperaba, lo que confirmé al conversar con personas de la industria que me dijeron algo clave: muchos productos eran genéricos, bien hechos, pero poco diferenciados.

Y ahí apareció la pregunta que lo cambió todo:

¿Se puede hacer algo mejor?

Hacerlo mejor, desde la formulación

Seqes nace desde esa inquietud: no solo usar productos, sino entenderlos y mejorarlos desde la formulación, en un proceso largo, técnico y profundamente iterativo.

Trabajé junto a una química farmacéutica, desarrollando desde cero fórmulas de crema y shampoo, probando combinaciones, ajustando concentraciones, evaluando textura, absorción y efecto real en la piel, primero en mí y luego en mi hija, hasta llegar a algo que realmente funcionara.

Y cuando empezó a funcionar, fue evidente: no era solo una crema más, sino una fórmula pensada desde la piel real de un bebé, desde la sensibilidad y desde la necesidad de no fallar.

También entendí algo importante: en una industria dominada por grandes laboratorios internacionales, existen muy pocas marcas cercanas, con historia y con alguien detrás, y ahí es donde Seqes busca posicionarse: como una marca chilena, transparente y enfocada en calidad real.

Más tranquilidad. Menos dudas.

Después de todo este proceso, entendí que esto no se trata solo de productos, sino de tranquilidad: de no tener que cuestionar cada ingrediente, cada etiqueta o cada decisión, y de sentir que estás haciendo lo mejor posible por tu guagua.

Seqes está inspirada en mi hija —incluso su nombre nace de una palabra que ella decía— y hoy busca compartir lo que construimos con otras familias que pasan por lo mismo, que dudan, que buscan y que quieren hacerlo mejor.

No creemos en promesas exageradas, creemos en fórmulas bien hechas, en decisiones informadas y en que la piel de un bebé merece ese estándar.