En los últimos años, la biotecnología vegetal ha abierto nuevas posibilidades para el desarrollo de ingredientes cosméticos innovadores y sostenibles. Uno de los avances más relevantes es el uso de células madre vegetales cultivadas en laboratorio, que permiten aprovechar las propiedades únicas de ciertas plantas sin afectar los ecosistemas de origen.
Entre los ejemplos más destacados se encuentra el Alerce Patagónico (Fitzroya cupressoides), un árbol milenario de los bosques templados del sur de Chile. Su extraordinaria longevidad —con ejemplares que pueden superar los 3.000 años— ha despertado el interés de la investigación científica, que busca comprender los mecanismos celulares que permiten a esta especie resistir el paso del tiempo y las condiciones ambientales extremas.
El estudio de estas células ha permitido explorar su potencial aplicación en biotecnología cosmética, abriendo nuevas posibilidades para el desarrollo de ingredientes avanzados destinados al cuidado de la piel.
